POST ANIVERSARIO

Lo que he aprendido en un año con mi página web

 

La semana pasada se cumplió un año desde que lancé mis servicios de copywriting a través de mi web. Han pasado tantas cosas en solo un año, que parecen dos o tres.

Es un hecho que nada te enseña mejor que la propia experiencia; sin embargo —o por eso mismo— sentí que contar esta pequeña travesía podía servir de algo a quienes vengan un par de pasitos más atrás que yo.

Y si no les sirve, por lo menos habré dejado asentada mi opinión aquí, en este espacio propio en el que puedo decir lo que pienso sin problemas…Bueno, la verdad es que digo lo que pienso en cualquier espacio, sin importarme demasiado los problemas, así que esto último es una simple excusa.

En fin, si te apetece, acompáñame y te cuento algo de lo que he aprendido en un año con mi página web de servicios de copywriting.

¿Hacer tu propia web o contratar a terceros?

Empecemos por lo básico. ¿Quién diseñará tu web? Esto es algo que me preguntan muchos y una inquietud que leo constantemente en grupos de Facebook y foros. Por lo general, sabemos poco y nada de diseño web, pero como hay plantillas amigables que nos garantizan una página web linda en solo minutos hecha por ti mismo, uno se plantea la posibilidad de hacerla.

Y sí, es posible, pero como todo, tiene sus ventajas y sus desventajas.

En primer lugar, sitios para hacer tu propia página, como Wix, por ejemplo, en realidad te lo hacen bastante fácil, PERO las opciones gratuitas son bastante limitadas; así que si estás pensando que a futuro tu web se complejizará (tendrás muchos servicios, o venderás productos, lead magnet, etcétera), tal vez no te convenga este tipo de opciones.

Por otra parte —y esto fue algo que pesó mucho en mi decisión— si no sabes nada de programación web, principios básicos de diseño, y otros tópicos similares, es probable que tu página carezca de la armonía y estética necesarias para hacerla agradable a la vista. Tendrás tu página web, hecha por tus propias manitas, sí… pero no estará bonita, no será atractiva.

Si este es tu caso, deberías aprender otras cosas ANTES de ponerte a diseñar tu web. Piensa en el tiempo que esto te ocuparía… Tiempo que le estarías quitando a tu negocio central. Medítalo. ¿Vale la pena?

Mi respuesta a esta pregunta fue un rotundo NO. Al comienzo, la energía tiene que estar puesta en captar clientes y en hacer el trabajo lo mejor posible para que esos primeros clientes estén cien por ciento satisfechos con nuestro trabajo. Gastarla en probar tipografías y colores, o en rebanarte los sesos tratando de aprender cómo hacer para que el botón equis te lleve a la pestaña tal o cual, es un despropósito.

Mi madre siempre decía «zapatero a su zapato» y ¡cuánta razón tenía!

Así que yo decidí delegar esa parte a alguien que realmente supiera de diseño, que fuera ese su trabajo. Gasté algo de dinero, sí, pero gané tiempo y la garantía de que todo funcionara a la perfección.

Contratar a un tercero para el diseño de tu página web te traerá otros problemillas.

El más obvio es decidir qué diseñador o qué empresa es la idónea para hacer el trabajo. Allí tendrás que investigar mucho, buscar recomendaciones y mirar los portfolios de muchos hasta que resuenes con alguno en particular.

Está claro que la parte económica también jugará un papel protagónico en todo esto. La idea es contratar al mejor diseñador que puedas pagar.

Luego deberás decidir si al terminarla, te darán la web «llave en mano», es decir, te la entregan, se van y luego tú te encargas de mantenerla actualizada y solucionar cualquier problema que pueda presentarse, o si vas a tener que depender de quien la diseñó para este tipo de mantenimiento.

Acá volvemos a lo mismo. ¿Tendrás el tiempo y el conocimiento para dedicarte a resolver problemas de programación, plugins, actualizaciones, hosting y largos etcéteras? Yo decidí que no, por eso pago un mantenimiento mensual para que todo marche sobre ruedas sin tener que preocuparme de nada.

Es cuestión de presupuesto, pero, sobre todo, de elegir si quieres meterte en un campo en el que no eres experto y correr el riesgo de romperlo todo por error. Ahora bien, si te das maña con la tecnología, esto puede ser un plus importante que te ayude a ahorrar dinero, haciéndolo todo tú mismo.

¿Es necesario tener una web al comienzo?

Otra de las eternas preguntas. Y para esta, no tengo una única respuesta.

Si le preguntas a la Milena de hace dos años, te dirá que sí, que es IMPRESCINDIBLE tener una web que explique lo que haces y cómo lo haces. La página web es tu tienda virtual. ¿Cómo van a llegar a ti los clientes sin ella?

La Milena de hoy te dice que eso es cierto. Pero solo en parte.

Conozco muchos colegas que están ofreciendo sus servicios con muchísimo éxito sin tener una página web. Es más, ¡sin siquiera tener una página de Facebook!

¿Cómo lo han logrado? Pues de diferentes formas: encontrando clientes con correos a puerta fría, con una activa cuenta de Instagram, a través del boca a boca…

Y aunque a muchos les funcione vender sin una web, yo sigo opinando que es importante tenerla. Siento que le da seriedad a lo que haces, le da entidad, demuestras que te lo tomas en serio, que este es, en verdad, tu trabajo, no un pasatiempo.

Si bien algunos de mis clientes no llegaron a mí a través de mi web, una buena parte sí. De hecho, algunos clientes me han encontrado por una simple búsqueda en Google, cosa que me da mucha alegría, porque quiere decir que, sin haberme hecho esclava del algoritmo y sus caprichos, algo debo haber hecho bien, pues me encontraroncool.

¿Qué poner en la página web?

Bien, hagamos de cuenta que, a estas alturas y después de todo lo dicho, decides que sí es necesario crear una web bonita y profesional que explique lo que vendes o lo que haces.

La pregunta automática es ¿qué pongo?

Aquí me quiero extender en un punto que considero un gran error que comete la mayoría —clientes míos incluidos—: lo que más les importa es la parte estética.

En los talleres que he dictado para enseñar a escribir textos persuasivos a emprendedores, he hecho siempre la misma pregunta inicial: ¿Qué debemos tener en cuenta antes de escribir? Siempre tuve la misma primera respuesta: «Saber qué imagen vamos a poner». Yo, en realidad, me refería a tener claro el objetivo de lo que se va a comunicar y a quién se lo vamos a decir (nuestro buyer persona).

A la hora de diseñar una página web de productos o servicios se suele cometer el mismo error: primero buscamos una linda plantilla, elegimos colores y tipografías y DESPUÉS es que nos ponemos a pensar qué vamos a escribir allí, en los lugares que la plantilla nos ofrece. De esta forma los textos van a estar supeditados al espacio y distribución de la plantilla y no al revés, como debe ser.

El contenido es lo más importante en cualquier comunicación.

El diseño tiene que acompañar y ayudar a que ese contenido se destaque y se entienda.

Entonces, no le pongas al contenido una camisa de fuerza desde el inicio. Céntrate en lo que quieres decir, afina bien todos tus textos y LUEGO piensa en cuál será el mejor diseño para ellos. ¡Nunca al revés!

 

Aclarado este punto, que para mí, es neurálgico, ya puedo darte otros consejos de lo que debes poner en tu página web, sin importar de qué tipo de negocio estemos hablando:

 

1. Dar la cara.

Si tú eres tu propio producto, como es mi caso, esto es IMPERATIVO. Es como si intentaras cerrar un negocio por teléfono. Estarás de acuerdo conmigo en que personalmente tienes muchos más recursos para lograrlo ¿cierto? Imagina entonces que colocando una foto tuya en la web, estás poniéndote frente a tu potencial cliente.

Busca que sea una imagen cuidada, una fotografía de calidad y que te muestre tal como eres. Si ves directo a la cámara, estarás viendo a los ojos de tu cliente.

Ahora bien, si lo que vendes son productos, me dirás que son ellos los protagonistas, que tú estás detrás de la escena. Piénsalo dos veces. Está estudiado y comprobado que los consumidores creen más en las marcas que tienen detrás una cara visible.

¿Sabías que el «Sobre mí» o «Quiénes somos» de la web es la segunda pestaña más leída, luego de la página de inicio? Esto no es fortuito. Tu cliente necesita saber que hay alguien confiable, de carne y hueso, detrás del producto. Digamos, para resumir, que necesita verle la cara a aquel a quien le va a dar parte de su dinero a cambio de un producto. Tiene lógica, ¿no crees? Así que foto tuya o de tu equipo, sí o sí.

 

2. Poner precios.

Esto tómalo con pinzas. Es obvio que si fueras Rolex o Rolls Royce, no pondrías precios de tus productos en la web; pero si eres un emprendedor con un negocio nuevo o si tienes mucha competencia, poner los precios de lo que ofreces te va a ayudar. Además, al poner precios —aunque sean referenciales— en tu página web, le estarás ahorrando un paso a tu cliente al no tener que preguntártelo. Así, ambos ganarán tiempo y tendrás más oportunidad de retener a un prospecto interesado.

Ten en cuenta que si pones precios, esto implicará mayor cuidado en la actualización de los mismos.

 

3. Prueba social.

Los tan amados testimonios. Este es el cuento del huevo y la gallina. Encuentro con frecuencia a emprendedores que no lanzan sus sitios web por falta de testimonios que demuestren la calidad de sus habilidades. Pero ¿cómo vas a tener testimonios si no comienzas a trabajar? Y ¿cómo comenzar si no muestras lo que haces?

Es complicado. Pero te digo: los testimonios son deseables, sobre todo en la venta de servicios, pero no son imprescindibles.

Es cierto que saber que alguien ya compró y le fue bien es un elemento decisivo para la compra de los que vienen atrás. Sí. Pero muchas otras cosas pueden ayudarte a que tu potencial cliente te vea como un profesional de tu área:

  • Una página web bien hecha, cuidada, armoniosa.
  • Unos textos impecables, bien escritos, que expliquen todo con claridad, sin errores ortográficos.
  • Un “Sobre mí” honesto. Si estás comenzando, no es ningún pecado.
  • Descuentos, ofertas o recompensas para tus primeros clientes.
  • Un blog actualizado donde cuentes tus avances.
  • Una vida coherente en el ciberespacio. Redes sociales alineadas con tu web.

Entonces, si estás esperando tener un par de buenos testimonios para lanzar tu página oficial, piénsalo de nuevo y no esperes más. Verás que en menos tiempo del que piensas, tendrás tantos buenos testimonios que tendrás que desechar algunos. A mí ya me pasó, ¡y solo llevo un año!

En conclusión, ¿web sí o web no?

 

 

Para terminar este post aniversario, te doy mi honesta opinión: si te vas a tomar en serio tu negocio, tener una página web profesional es una de las formas de demostrarlo.

Invertir en que alguien te la diseñe o hacerlo por ti mismo, es tu decisión, pero pon cuidado en los detalles.

Piensa qué vas a decir y a quién, antes de elegir plantillas y decidir diseños.

No olvides que, hoy por hoy, un sitio web tiene que ser dinámico y flexible, así que diséñalo de modo que permita cambios, grandes o pequeños, sin que esto suponga demasiado esfuerzo o gasto.

Para finalizar, quiero agradecer a las chicas de Evil Friends, quienes diseñaron este sitio en el que estás y que me aguantan con estoicismo y complacen todos mis caprichos. Son unas genias. También tengo que darle crédito al hosting recomendado por ellas, que la verdad no me ha dado ningún tipo de problemas y es bastante económico.

Me encantaría saber en qué punto estás ahora: ¿ya tienes tu página web? ¡Comparte aquí tu URL para mirarla!

¿Todavía no la tienes? Cuéntame qué te falta para lanzarla. Y si tienes dudas o preguntas, házmelas y te contaré desde mi experiencia.

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