Queísmo y dequeísmo 

Cuídate de estas dos enfermedades

 

El queísmo y el dequeísmo son dos errores gramaticales tan comunes en nuestra lengua española, que ya hasta nos cuesta detectarlos. En este breve post te cuento cuándo y por qué creo que comenzó este problema y cómo subsanarlo con dos simples trucos.

¿Qué? ¿De qué? ¿Que qué de qué?

Sí. Hoy vengo con una que me pone los pelos de punta y que leo y escucho en políticos, periodistas y hasta en alguna que otra publicidad radial.

Son los famosos dequeísmos y queísmos, dos enfermedades gramaticales altamente contagiosas y muy difíciles de erradicar.

¿En qué consisten? Pues en poner la preposición «de» antes de la conjunción «que» cuando no se debe, y en exactamente lo contrario: quitar esta preposición cuando es necesaria.

Creo que todo el lío comenzó cuando el dequeísmo comenzó a pulular en los medios. Las frases más comunes en las que podíamos encontrar este microbio gramatical eran y siguen siendo algunas como estas: «Hemos decidido de que es importante pensar…», «Él dijo de que estaba en….», «Garantizaremos de que haya suficiente para todos» y otras por el estilo en las que meten el «de que» como quien mete el dedo en la torta de cumpleaños antes de apagar las velas. Desubicado.

En algún momento de esta historia, alguien con buena intención comenzó una movida gramatical para advertir sobre tal exabrupto, y empezó entonces a conocerse la enfermedad del dequeísmo.

Se pusieron en campaña de vacunación. Pero nadie advirtió lo que podía pasar… una sobredosis que nos llevó al otro extremo.

Por tratar de no caer en dequeísmos, comenzamos a quitarle la preposición «de» incluso a las frases que sí debían tenerla. El caso más patético, diseminado por todo el continente hispanoparlante, es «estoy seguro que vamos a lograrlo», «no tengo duda que va a llover», «la convencí que viniera a casa», y otras por el estilo.

El truco más fácil contra el queísmo y el dequeísmo

Tengo un truco que aplico desde niña cuando me surge la duda de si debo o no usar la preposición «de» antes de la conjunción «que», y es tan simple como plantear la frase en forma de pregunta. Si la pregunta necesita el «de», la respuesta también la necesitará, y lo mismo al contrario.

Te lo explico con algunos de los ejemplos que mencioné más arriba:

«Garantizaremos de que haya suficiente para todos».

Si pregunto: «¿De qué garantizaremos? »… ¿te suena coherente? O quizás queda mejor si preguntamos «¿Qué garantizaremos? ».

Aquí estamos en un caso leve de dequeísmo que puede curarse con una simple y oportuna pregunta.

En este otro caso:

«Estoy seguro que vamos a lograrlo».

Preguntarías «¿Qué estás seguro? » O «¿de qué estás seguro? ». Sin dudas, la segunda.

Este es un caso típico de queísmo agudo producido por temor al contagio de dequeísmo o, lo que es lo mismo, una sobredosis de antídoto al dequeísmo.

Un truco más

Otro truco que puede resultarte tan o más fácil que la pregunta, es sustituir todo el texto escrito a partir de la conjunción «que» por el pronombre demostrativo «eso» y ver si tiene congruencia o no.

Volvamos a los mismos ejemplos anteriores:

«Garantizaremos de que haya suficiente para todos».

Si sustituimos la frase subrayada por el pronombre «eso», la frase quedaría: «Garantizaremos de eso». ¿Te suena bien? A mí no. ¿No quedaría mejor si dijéramos «Garantizaremos eso»? Entonces allí, la preposición «de» está de más… ¡muy de más!

«Estoy seguro que vamos a lograrlo».

Si sustituimos la frase subrayada por el pronombre «eso», la frase quedaría: «Estoy seguro eso»; no tiene ningún sentido. Mientras que si le anteponemos el pronombre «de», podríamos leer «Estoy seguro de eso» y allí la cosa cambia, ¿o no?

¿Combatimos el queísmo y el dequeísmo?

Conclusión: no todas las frases se escriben con «de que», ni todas solo con «que».

Hay que leer el contexto, hacerse la pregunta o sustituir la frase por el demostrativo y verificar cuál es la que suena congruente. Solo así podremos definir la correcta escritura de cada una sin contagiarnos de las peligrosas enfermedades de queísmo o dequeísmo.

¿Son graves? Depende de cuánto te importe escribir correctamente. Para mí es muy importante en mi #cruzadaporlaspalabras.  La buena noticia es que tienen un fácil y económico antídoto. Pero ¡ojo con las sobredosis!

Y tú, ¿alguna vez te has contagiado de estas enfermedades? ¿Conoces a algún famoso que esté contaminado y ni siquiera se ha dado cuenta? Estoy segura DE que sí. winkCuéntame acá abajo, en los comentarios.

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