Redacción SEO, antes y ahora

Cómo escribir textos que posicionen HOY

Si no tienes idea de qué es la redacción SEO o piensas que solo tiene que ver con repetir muchas veces una palabra clave para posicionar en los motores de búsqueda, es hora de actualizarse. Te invito a leer este artículo.

¿Te has preguntado alguna vez cómo podíamos vivir antes de la existencia de Google? Ciertamente, las generaciones más jóvenes no pueden siquiera imaginarlo, pero a los más grandecitos también nos cuesta comprender el funcionamiento del mundo antes de que una computadora nos dijera TODO lo que necesitamos saber en cuestión de segundos.

Por increíble que parezca, los mayores de 40 logramos sobrevivir sin esa maravilla. Nos tomábamos más tiempo y esfuerzo, eso sí, pero sobrevivimos consultando enciclopedias en casa, sentándonos muchas horas en una biblioteca, aceptando la palabra de nuestros maestros como la verdad absoluta y comprando productos y servicios a los comerciantes del vecindario.

Buscadores como Google, Bing, Yahoo! y otros, vinieron a abrirnos una ventana hacia el mundo, ampliaron nuestras fronteras y diversificaron la oferta. La competencia fue feroz: la cuestión ya no era si el zapatero de la esquina vendía más zapatos que yo, sino cómo hacer para destacarme entre millones de zapaterías en todo el barrio, la ciudad, el país y el mundo.

¿Cómo hacer para que me encuentren a mí antes que a mi competidor? La respuesta a esta difícil pregunta vino de la mano del SEO, esas siglas escuchadas tantas veces, pero a las que no siempre le sacamos el mejor provecho.

Mi nombre es Redacción y mi apellido, SEO

SEO significa Search Engine Optimization, o lo que en castellano podría ser algo como «optimización para los motores de búsqueda». Para aquellos a los que esto les sigue sonando a chino básico, el SEO no es otra cosa que escribir de una forma particular para que los motores o páginas de búsqueda (como Google y demás) nos encuentren.

Bien. Pero… ¿cuál es esa forma particular de escribir? Pues usando lo que llamamos keywords o palabras clave.

Estos motores no son otra cosa que gigantescas computadoras que pueden «leer» de forma virtual todas las páginas web que existen, de manera de catalogarlas y poder arrojar resultados eficientes ante una búsqueda específica.

Al principio, estas revolucionarias computadoras estaban programadas con algoritmos que «escaneaban» las páginas mirando su contenido palabra por palabra. De acuerdo a las palabras que más se repitieran, catalogaban la web y la mostraban a aquellos que hicieran búsquedas con esas palabras.

A estas palabras se les llamó keywords, y cuanto más aparecieran en el texto, mejor lugar le daba el buscador en su lista sobre esa búsqueda.

Cuando los redactores entendieron cómo funcionaba el SEO, algunos se fueron por el camino más fácil: solo tendrían que repetir y repetir la palabra clave muchas veces, sin importar demasiado lo ilógico o inentendible –cuando menos monótono y cansino- que resultara el texto final.

Esta «técnica» de redacción SEO trajo como consecuencia textos interminables, párrafos sin sentido, páginas que decían lo mismo de mil formas distintas, repeticiones innecesarias y un lenguaje forzado, poco natural. Sin embargo, a nivel de posicionamiento, parecía funcionar. Esto, por suerte, pronto habría de cambiar.

¿Qué importa más: posicionar o vender?

Muchas veces hemos cometido el error de pensar que una cosa es consecuencia de la otra. O peor aún: que son sinónimos. Nada más lejos de la realidad.

Por las prácticas que expliqué antes, los textos mejor posicionados empezaron a ser tan vacíos y engorrosos de leer, que lograban el efecto contrario al que se perseguía. Posicionaban de primeros en las listas de búsqueda, sí; pero en cuanto a conversión, dejaban mucho que desear.

Y tiene sentido: el usuario entraba, leía, no entendía nada o se cansaba y salía huyendo. Yo misma adquirí un hábito del que todavía no logro deshacerme: jamás hago clic en los dos primeros resultados de la búsqueda. Siento que no tendrán el contenido de valor que busco.

En cuanto esto comenzó a ser común, el SEO, como se había concebido inicialmente, empezó a perder sentido. Todo esto sin entrar a hablar de la compra de clics, las técnicas de Black Hat SEO y otras cuestiones en las que no vamos a ahondar (hecha la ley, hecha la trampa), pero que desvirtuaron el posicionamiento orgánico de los sitios online.

La evolución del SEO

«¡No contaban con mi astucia!»

Esta frase le debe sonar muy familiar a los latinoamericanos; la decía el famoso personaje del mexicano Chespirito, El Chapulín Colorado, cuando se salía con la suya. Y eso mismo debió haber dicho Google cuando, luego de invertir miles de millones de dólares, logró llevar sus motores de búsqueda a otro nivel en cuanto a sofisticación y refinamiento.

Los algoritmos de esta súper computadora, son ahora mucho más específicos y efectivos en el escaneo de las páginas, lo que ha significado un reto para los redactores web y un muy positivo cambio en la estructura de los textos, que los lectores agradecen con el corazón.

Ya no es necesario escribir 233 veces la palabra «hogar» o «muebles» en un artículo de 500 palabras sobre decoración hogareña. Por el contrario, los buscadores califican negativamente —cada vez con mayor efectividad— este tipo de prácticas.

 

Google ha estudiado, ha madurado, lee en conjunto y entiende de semántica.

Ahora, un artículo de cualquier temática deberá incluir palabras relacionadas, afines. Siguiendo con el ejemplo del blog de decoración, palabras como telas, colores, madera, distribución, armonía, resistencia, estilo, comodidad, moderno, etcétera, serán términos que contribuirán al posicionamiento de las páginas.

Las keywords  se expanden y se complementan; todas juntas le harán saber a Google de qué va el artículo y «Él» lo catalogará en función de eso.

Redactores y herramientas SEO: ¡que no nos deje el tren!

El perfeccionamiento de los motores de búsqueda avanza de forma constante y brutal. Pareciera que no está tan lejano el día en que estos robots puedan leer y entender el contenido de las páginas web casi como los humanos.

Es por eso que los redactores ¿SEO? (si es que a estas alturas tiene sentido hablar de esto como una especialización) debemos re-aprender a escribir pensando en nuestro lector más que en los motores de búsqueda.

Vamos, que no es tan difícil. Digamos que hay que desaprender aquello que nos dijeron que funcionaba, aunque nos sonara más raro que perro verde, y empezar a escribir como y para la gente.

Cuanto más natural, fluida y empática sea nuestra conversación, estaremos (casi sin darnos cuenta) incluyendo las palabras claves necesarias, no solo para que «San Google» nos bendiga, sino —lo más importante de todo— para que el usuario nos entienda y se quede con nosotros; algo que, de paso, también será tomado en cuenta por este «Gran Hermano» para considerarnos dignos de estar a su diestra.

Es momento entonces de ponernos a la altura de las circunstancias. No solo los redactores web, para ser más creativos, más naturales y aportar calidad y no cantidad de contenido; también aplica para los desarrolladores de herramientas relacionadas con la estrategia SEO: desde las páginas de búsqueda de palabras clave y long tails, hasta plugins como YOAST o similares, que siguen diciéndonos que nuestro artículo está mal si no hemos nombrado a nuestra keyword  «n» veces en un texto, cuando eso —creo que ha quedado claro—  ya no garantiza un mejor posicionamiento.

La respuesta es una sola: escribamos para nuestro lector. Lo demás decantará solo.

Si quieres saber paso a paso cómo hacer una buena redacción SEO, te dejo este post de mi compicopy Joan Marco —un capo— que lo explica al dedillo. Pero si después de haber leído ambos artículos, sigues pensando que esto de la redacción SEO no es lo tuyo, puedo ayudarte. Pasa adelante y hablemos de lo que necesitas.

milenawetto.com

Pin It on Pinterest