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¿Tener o no tener página web?

Milena Wetto Home Page

En julio de 2018 lancé mi web de servicios de copywriting y con ella, comenzó mi camino como copywriter freelance de manera oficial.

Es un hecho que nada te enseña mejor que la propia experiencia; por eso sentí que contar mi travesía podía servir de algo si, en este momento estás pensando si debes tener tu propia web o cómo hacerla.

Acompáñame y te contaré algo de lo que aprendí. Tal vez te ayude.

¿Es necesario tener una web al comienzo?

La pregunta de siempre.

Te diré lo que pienso yo.

Para mí es casi IMPRESCINDIBLE tener una web que explique lo que haces y cómo lo haces. La página web es tu tienda virtual. ¿Cómo van a llegar a ti los clientes sin ella?

Sin embargo, conozco mucha gente que ofrece sus servicios con muchísimo éxito sin tener una página web.

¿Cómo lo han logrado? Pues de diferentes formas: a través de marketplaces, con una activa cuenta de Instagram, a través del boca a boca…

Aunque a muchos les funcione vender sin una web, yo sigo opinando que es importante tenerla. Siento que le da seriedad a lo que haces, le da entidad, demuestras que te lo tomas en serio, que este es, en verdad, tu trabajo, no un pasatiempo.

Si bien algunos de mis clientes no llegaron a mí a través de mi web, una buena parte sí. Otros me han encontrado por una simple búsqueda en Google. ¿Y a dónde van a parar? Pues sí: ¡A mi web!

¿Hacer tu propia web o contratar a terceros?

¿Quién diseñará mi web? Esto es algo que me preguntan muchos y una inquietud que leo constantemente en grupos de Facebook y foros. Por lo general, sabemos poco y nada de diseño web, pero como hay plantillas amigables que nos garantizan un sitio lindo en solo minutos y hecho por ti mismo, uno se lo plantea como opción.

Y sí, es posible, pero como todo, tiene sus ventajas y sus desventajas.

En primer lugar, sitios para hacer tu propia página, como Wix, por ejemplo, en realidad te lo hacen bastante fácil, PERO las opciones gratuitas son limitadas; así que si estás pensando que a futuro tu web se complejizará (tendrás muchos servicios, o venderás productos, lead magnet, etcétera), tal vez no te convenga este tipo de opciones.

Por otra parte —y esto fue algo que pesó mucho en mi decisión— si no sabes nada de programación web, principios básicos de diseño, y otros tópicos similares, es probable que tu página no sea atractiva.

Si este es tu caso, deberías aprender otras cosas ANTES de ponerte a diseñar tu web. Piensa en el tiempo que esto te ocuparía… Tiempo que le estarías quitando a tu negocio central. Medítalo. ¿Vale la pena?

Mi respuesta a esta pregunta fue un rotundo NO. Al comienzo, la energía tiene que estar puesta en captar clientes y en hacer tu trabajo lo mejor posible para que queden satisfechos. Gastarla en probar tipografías y colores, o en aprender cómo hacer que el botón equis te lleve a la pestaña equis, es un despropósito.

Mi madre siempre decía «zapatero a su zapato» y ¡cuánta razón tenía!

Así que yo decidí delegar esa parte a alguien que realmente supiera de diseño, que fuera ese su trabajo. Gasté algo de dinero, sí, pero gané tiempo y la garantía de que todo funcionara a la perfección.

Contratar a un tercero para el diseño de tu página web te traerá otros problemillas.

El más obvio es decidir qué diseñador o qué empresa es la idónea para hacer el trabajo. Allí tendrás que investigar mucho y buscar recomendaciones hasta que resuenes con alguno en particular.

Está claro que la parte económica también jugará un papel protagónico en todo esto. La idea es contratar al mejor diseñador que puedas pagar.

Luego deberás decidir si al terminarla, te darán la web «llave en mano», es decir, te la entregan, se van y luego tú te encargas de actualizarla y solucionar cualquier problema que pueda presentarse, o si vas a tener que depender de quien la diseñó para el mantenimiento.

Acá volvemos a lo mismo. ¿Tendrás el tiempo y el conocimiento para dedicarte a resolver problemas de programación, plugins, actualizaciones, hosting y largos etcéteras? Yo decidí que no, por eso pago un mantenimiento mensual para que todo marche sobre ruedas sin tener que preocuparme de nada.

Es cuestión de presupuesto, pero, sobre todo, de elegir si quieres meterte en un campo en el que no eres experto y correr el riesgo de romperlo todo por error. Ahora bien, si te das maña con la tecnología, esto puede ser un plus importante que te ayude a ahorrar dinero, haciéndolo todo tú mismo.

¿Qué poner en la página web?

Bien, hagamos de cuenta que, a estas alturas y después de todo lo dicho, decides que sí es necesario crear una web bonita y profesional que explique lo que vendes o lo que haces.

La pregunta automática es ¿Qué pongo?

Aquí me quiero extender en un punto que considero un gran error que comete la mayoría —clientes míos incluidos—: lo que más les importa es la parte estética.

En los talleres que he dictado para enseñar a escribir textos persuasivos a emprendedores, he hecho siempre la misma pregunta inicial: ¿Qué debemos tener en cuenta antes de escribir? Siempre tuve la misma primera respuesta: «Saber qué imagen vamos a poner». Yo, en realidad, me refería a tener claro el objetivo de lo que se va a comunicar y a quién se lo vamos a decir (nuestro buyer persona).

A la hora de diseñar una página web de productos o servicios se suele cometer el mismo error: primero buscamos una linda plantilla, elegimos colores y tipografías y DESPUÉS pensamos qué vamos a escribir allí, en los lugares que la plantilla nos ofrece. De esta forma los textos van a estar supeditados al espacio, y no al revés, como debe ser.

El contenido es lo más importante en cualquier comunicación.

El diseño tiene que acompañar y ayudar a que ese contenido se destaque y se entienda.

Entonces, no le pongas al contenido una camisa de fuerza desde el inicio. Céntrate en lo que quieres decir, afina bien todos tus textos y LUEGO piensa en cuál será el mejor diseño para ellos.

Aclarado este punto, que para mí, es neurálgico, ya puedo darte otros consejos sobre lo que debes poner en tu página web, sin importar de qué tipo de negocio estemos hablando:

1. Dar la cara

Si tú eres tu propio producto, como es mi caso, esto es IMPERATIVO. Es como si intentaras cerrar un negocio por teléfono. Estarás de acuerdo conmigo en que personalmente tienes muchos más recursos para lograrlo ¿cierto? Imagina entonces que colocando una foto tuya en la web, estás poniéndote frente a tu potencial cliente.

Busca que sea una imagen cuidada, una fotografía de calidad y que te muestre tal como eres. Si ves directo a la cámara, estarás viendo a los ojos de tu cliente.

Ahora bien, si lo que vendes son productos, me dirás que son ellos los protagonistas, que tú estás detrás de la escena. Piénsalo dos veces. Está estudiado y comprobado que los consumidores creen más en las marcas que tienen detrás una cara visible.

¿Sabías que el «Sobre mí» o «Quiénes somos» de la web es la segunda pestaña más leída, luego de la página de inicio? Esto no es fortuito. Tu cliente necesita saber que hay alguien confiable, de carne y hueso, detrás del producto. Digamos, para resumir, que necesita verle la cara a aquel a quien le va a dar parte de su dinero a cambio de un producto. Tiene lógica, ¿no crees? Así que foto tuya o de tu equipo, sí o sí.

2. Poner precios

Esto tómalo con pinzas. Es obvio que si fueras Rolex o Rolls Royce, no pondrías precios de tus productos en la web; pero si eres un emprendedor con un negocio nuevo o si tienes mucha competencia, poner los precios de lo que ofreces te va a ayudar. Además, al poner precios —aunque sean referenciales— en tu página web, le estarás ahorrando un paso a tu cliente al no tener que preguntártelo. Así, ambos ganarán tiempo y tendrás más oportunidad de retener a un prospecto interesado.

Ten en cuenta que si pones precios, esto implicará mayor cuidado en la actualización de los mismos.

3. Prueba social

Los tan amados testimonios. Este es el cuento del huevo y la gallina. Encuentro con frecuencia a emprendedores que no lanzan sus sitios web por falta de testimonios que demuestren la calidad de sus habilidades. Pero ¿cómo vas a tener testimonios si no comienzas a trabajar? Y ¿cómo comenzar si no muestras lo que haces?

Es complicado. Pero te digo: los testimonios son deseables, sobre todo en la venta de servicios, pero no son imprescindibles.

Es cierto que saber que alguien ya compró y le fue bien es un elemento decisivo para la compra de los que vienen atrás. Sí. Pero muchas otras cosas pueden ayudarte a que tu potencial cliente te vea como un profesional de tu área:

  • Una página web bien hecha, cuidada, armoniosa.
  • Unos textos impecables, bien escritos, que expliquen todo con claridad, sin errores ortográficos.
  • Un “Sobre mí” honesto. Si estás comenzando, no es ningún pecado.
  • Descuentos, ofertas o recompensas para tus primeros clientes.
  • Un blog actualizado donde cuentes tus avances.
  • Una vida coherente en el ciberespacio. Redes sociales alineadas con tu web.

Entonces, si estás esperando tener un par de buenos testimonios para lanzar tu página oficial, piénsalo de nuevo y no esperes más. Verás que en menos tiempo del que crees, tendrás tantos buenos testimonios que desecharás algunos.

En conclusión, ¿web sí o web no?

Para terminar este post, te doy mi honesta opinión:

  • Si te vas a tomar en serio tu negocio, tener una página web profesional es una de las formas de demostrarlo.
  • Invertir en que alguien te la diseñe o hacerlo por ti mismo, es tu decisión, pero pon cuidado en los detalles.
  • Piensa qué vas a decir y a quién, antes de elegir plantillas y decidir diseños.
  • No olvides que, hoy por hoy, un sitio web tiene que ser dinámico y flexible, así que diséñalo de modo que permita cambios, grandes o pequeños, sin que esto suponga demasiado esfuerzo o gasto.

Me encantaría saber en qué punto estás ahora: ¿ya tienes tu página web? ¡Comparte aquí tu URL para mirarla!

¿Todavía no la tienes? Cuéntame qué te falta para lanzarla. Y si tienes son los textos, ya sabes dónde encontrarme para ayudarte con ello. Mi servicio «Copywriting para emprendedores» está esperando por ti.

4 comentarios en «¿Tener o no tener página web?»

  1. Bueno, Milena, creo que ya te dije varias veces que escucharte es como escucharme. Además, me siento a gusto con tu franca escritura.

    Si buscas disidencias o aportes, puede que solo tengan que ver con el tema de los testimonios.

    En mi caso, logré mantener cercanía con mis clientes anteriores a la creación del sitio web y participaron con gusto.

    Creo que todo lleva un tiempo de maduración y respetar esos tiempos es importante.
    Igual que ahora, que mi casa virtual está un tanto silenciosa…

    Pero sirve contar con un espacio de puertas abiertas en el que seamos los anfitriones.
    Como bien dices, el «Sobre mí» es leído antes que los «Servicios».

    Importante es el conocer los propios límites y saber delegar.¡Coincido!

    Ya sabes dónde está mi casa pero como invitas a compartirla, la dejaré al pie.

    Deseo que sigas manteniéndote atenta a las curvas que va presentando el camino, un camino que no sabemos nunca las sorpresas que nos puede mostrar.

    Abrazo virtual, Liliana

    Responder
    • !Ay, Lili! Quisiera responder cada línea que escribiste.
      Primero, me alegra que digas que nos «escuchamos», cuando en realidad, nos leemos. Pero eso quiere decir que logro escribir con la naturalidad y el ritmo propio que me identifica. Porque lo que busco en definitiva, al igual que tú en tu casa virtual, es una charla distendida.
      ¡Saber delegar! se dice tan fácil, pero cómo cuesta. Ahí está la clave de todo, la llave para poder crecer.
      Gracias por pasar, como siempre, y dejar tu huella por acá. Besos.

      Responder
    • ¡Mira, qué bien! Un copywriter especializado en música suena muy interesante y con poca competencia. Bienvenido a este club de locos por las palabras. Te deseo muchos éxitos.

      Responder

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