¿Vas a escribir un post?

LEE ESTO ANTES de publicarlo

 

Te han dicho que subir mucho contenido a tu blog y a tus redes sociales te ayudará a tener mayor presencia en el mundo online. Entonces entras en una carrera vertiginosa, intentando escribir un post por minuto e inundar internet con tu contenido.

¡STOP!

Todo eso que te han dicho no es TAN cierto.

Escribir mucho no significa necesariamente aportar valor. Y aunque mantener activos tus canales de comunicación, puede que sea bien visto por los algoritmos, escribir textos de mala calidad puede causar en tu público el efecto contrario al que persigues.

Entonces, ¿qué es más importante: la cantidad o la calidad?

Definitivamente, lo último.

Si pasó una semana y no has posteado algo en tus redes sociales, no te angusties y corras a poner cualquier cosa sin revisar por salir del paso. Es preferible escribir un post a la semana,  pero cuidado e interesante, que muchos, pero vacíos y sin cariño.

En esto de la presencia en las redes, también funciona aquello de “menos es más”. Créeme.

5 consejos a tener en cuenta antes, durante y después de escribir un post

Más allá de la cantidad de contenido que seas capaz de generar, sea poco o sea mucho, es necesario que sea bueno. Y cuando digo bueno, no me refiero solo al aporte que puedas dar a tus seguidores al escribir un post, sino que sea cuidado, coherente e impecable.

Para ayudarte en eso, he creado esta breve lista de pasos a seguir antes, durante y después de escribir un post. Por favor, antes de darle “SEND”, repásalos.

1. Confirma que el contenido responda al objetivo inicial

Antes de comenzar, tuviste una intención, un objetivo planteado, una estrategia trazada. Pero es posible que al momento de escribir, te hayas ido por las ramas. Suele pasar; en el calor de la redacción, comenzamos por un lado y terminamos alejados de nuestra intención inicial.

Mi recomendación es que, antes de comenzar, anotes cuál será el objetivo de tu post. No generalices, anótalo de la forma más específica posible:

 

Educativo            ->           Enseñar cómo plantar los malvones para que florezcan en verano.

Informar sobre inversiones ->     Hacer un reporte detallado de las mejores inversiones en bolsa para el 2019.

Lanzamiento      ->           Post para lanzar la temporada primavera-verano y llevar visitas a la web.

 

Una vez que hayas definido y escrito tu objetivo, tenlo a mano y contrástalo con tu post final.

*

Revisa que cada párrafo lleve al lector de una u otra forma hacia ese objetivo.

Si alguno no lo hace, elimínalo.

*

2. Corta, acorta, recorta

No importa si estamos hablando de un artículo para el blog o de un post para Instagram. Incluso si estás redactando dos líneas para un anuncio de Facebook. Lee y limpia; relee y vuelve a limpiar. Es SEGURO que siempre podrás decir lo mismo con menos palabras, salvo en aquellas situaciones especiales en las que desees insistir para remarcar, fijar una idea o motivar a una acción.

Sí, es cierto que Google suele posicionar mejor artículos de más de 1.000 palabras. Pero a lo que me refiero con acortar es a separar la paja del trigo, eliminar lo que no sume, lo que confunda o lo que ya dijiste antes de mil formas distintas.

Si tienes contenido de valor para compartir con tu audiencia, no digo 1.000… ¡puedes escribir 100.000 palabras, si quieres! Pero lo contrario es inaceptable: no escribas 100.000 palabras vacías, pensando que Google te ubicará mejor por ello. De esto ya hablé suficiente cuando escribí sobre la redacción SEO antes y ahora.

No olvides que la gente tiene cada vez menos tiempo y más contenido para consumir, y el tuyo es solo UNO de los miles de millones de mensajes que salen cada segundo al universo cibernético en espera de que alguien los lea.

*

Frases cortas. Párrafos cortos. Post cortos.

Incorpóralo como un mantra.

*

3. Revisa la ortografía y la puntuación

Siempre pongo el mismo ejemplo porque me parece súper gráfico: leer un texto con faltas de ortografía es como salir por primera vez con un chico y que tenga mal aliento o las uñas sucias. Después de esa primera mala impresión, nada más importará. Podrá ser inteligentísimo, sensible o divertido, pero muy probablemente ni siquiera le des la oportunidad de demostrarlo.

Lo mismo pasa con textos llenos de errores ortográficos, mala puntuación o visiblemente descuidados.

Escribir con errores ortográficos en pleno siglo XXI es una negligencia imperdonable, ya que los mismos procesadores de texto te marcan el 90% de ellos. Si no los corriges, es todo culpa tuya.

Pero como los procesadores no son infalibles, ante la duda, consulta. Ten a mano por lo menos un diccionario. Yo tengo muchos en una carpeta a un clic de distancia, en mis favoritos.

 

Cuidar los signos de puntuación al escribir un post, es algo un poco más difícil pero mucho más importante: un signo de puntuación mal colocado, puede cambiar totalmente el significado o la intención de tus textos.

No es lo mismo decir:

  1. Tenemos todos los colores y tallas amplias. Formas de pago: en crédito con intereses, en efectivo o cheque.
  2. Tenemos todos los colores y tallas. Amplias formas de pago en crédito, con intereses en efectivo o cheque.

Si no estás seguro en el uso de los signos de puntuación, mi recomendación es que recurras a los servicios de un corrector. No es un servicio costoso, resolverá tus dudas y mejorará tus textos, incluso donde tienes la certeza de que las cosas están bien escritas.

4. Potencia tu post

Es hora de maquillar tus textos, de “enchularlos”, “tunearlos” o como lo quieras llamar.

No hablo de revisar la ortografía (eso se supone que ya lo hiciste). Me refiero a que este es el momento para usar en tu favor todo lo que pueda potenciar tus textos para hacerlos más llamativos y útiles y para que conecten con las personas indicadas:

 

  • Si has investigado sobre las palabras clave o keywords de tu sector, revisa cuántas veces las usas al escribir un post. Mira si puedes incluirlas algunas veces más, sin exagerar.
  • Revisa que tu tono de voz se corresponda con tu estilo o el de tu marca; que sea el que siempre utilizas: si hablas de “tú” no escribas de “usted”, si escribes en primera persona del singular (yo) no mezcles el “nosotros” sin justificación. Si eres formal, no escribas muletillas y si eres más desestructurado o cercano, no pongas palabras rimbombantes que no te representan.
  • Utiliza negritas, subrayados y colores para destacar partes importantes del texto. Recuerda que en internet, las personas no leen igual que como leen un libro o un diario. La lectura es más un “escaneo” de arriba abajo (o en forma de “Z”) en la que el ojo se detendrá en donde haya algo que le llame la atención.
  • Pon especial atención en la introducción y el cierre de tu obra. Por lo mismo de que la gente lee de forma diferente en internet (o directamente no lee), es necesario que el primer y último párrafo de tus textos sean los más poderosos. El primero, para atrapar al lector y motivarlo a continuar leyendo. El último para que le hagas saber que ha llegado al final y lo induzcas a alguna acción: desde reflexionar sobre lo leído, hasta comentar, compartir, comprar, o lo que sea que te hayas propuesto lograr al escribir el post.
  • Agrega #hashtags, si estás escribiendo para plataformas donde se utilizan, como Instagram o Twitter. Esto facilitará la conexión con personas a las que le pueda interesar tu contenido.

5. Lleva tus textos al refrigerador

No. No me he vuelto loca ni te estoy dando una receta de cocina J.

Así llamo yo al acto de dejar reposar los textos antes de publicarlos. Hay que dejarlos enfriar. Solo así podrás ver errores y detalles a mejorar.

En el calor de la redacción, solemos escribir como pensamos o como hablamos, sin mirar mucho el estilo, las palabras usadas, la puntuación. Pero después hay que depurar y corregir.

Si cometes el error de darle “enviar” inmediatamente después de escribir un post, es muy, pero muy probable que lo publiques con errores o, como mínimo, que después pienses “pude haberlo dicho de una mejor manera”.

El consejo entonces es: si no es algo urgente y puede esperar, haz el siguiente ejercicio:

  1. Escribe sin parar. Mientras tengas la inspiración, aprovéchala sin que nada te detenga.
  2. Lee todo al terminar y haz las primeras correcciones.
  3. Léelo todo de nuevo, pero esta vez en voz alta: esto te servirá para incluir comas donde tu escrito necesite pausas, eliminar redundancias, cacofonías y palabras de difícil lectura o pronunciación.
  4. Párate y vete. Aléjate del texto y olvídate de él por un buen tiempo. ¿Cuánto? Dependiendo de tu urgencia, entre 2 horas y 2 días.
  5. Retómalo nuevamente cuando tengas tiempo y tranquilidad. Esta vez, léelo poniéndote en los zapatos de tu lector: ¿va a entender todo lo que le estás diciendo?, ¿le va a interesar?, ¿hay cosas que deberías eliminar o aclarar mejor para no confundir? ¡Es el momento de hacerlo!
  6. Si tienes la suerte de contar con alguien de confianza que lea tus textos antes de publicarlos, no desaproveches la oportunidad. Tus textos son como tus hijos: no le verás los defectos que alguien externo podrá marcarte, sin ánimos de criticarte, sino con la voluntad de mejorarlos.

Tómatelo en serio

Mi mamá siempre decía que del apuro solo queda el cansancio. Y esto aplica para todo, incluso para escribir un post, por simple que parezca.

Recuerda que cada letra escrita, cada imagen, cada color, refleja lo que eres como persona o como marca. Si a eso le sumas que el lenguaje escrito no tiene la inflexión, las modulaciones de la voz, el lenguaje corporal, entonces tus textos deben estar impecables para que transmitan exactamente lo que quieres comunicar.

Son trillones de mensajes diarios queriendo ser leídos por alguien. No desperdicies la oportunidad de lograrlo, escribiendo algo fallido. Antes de escribir un post, y sobre todo, antes de hacer clic en el botón “Enviar”, repasa estos consejos.

milenawetto.com

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