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Paso a paso para redactar un [buen] texto

Pasos para redactar

Hay gente —como yo— que no duda al comenzar a teclear sobre una pantalla en blanco y armar poco a poco un texto coherente.

Hay otras —tal vez, como tú— que se petrifican y no saben cómo empezar. O arrancan y borran mil veces, sin poder avanzar. 

¿Te pasa?

Entonces, este artículo es para ti.

Te explicaré lo que hago cada día cuando me enfrento al dulce desafío de contar alguna historia, redactar un post o escribir un texto de venta.

No importa lo que tengas que hacer, este paso a paso te va a servir para redactar un buen texto. 

Pero antes, definamos: ¿Qué es un buen texto?

¿Qué es un buen texto?

Estarás de acuerdo conmigo en que hay textos y TEXTOS. 

¿O acaso no te pasa que hay algunos escritos que te atrapan y no puedes parar de leer, que incluso te dejan pensando en ellos por horas o días, mientras que otros los desechas antes de terminarlos?

¿Qué diferencia hay entre uno y otro?

Es obvio que el interés que despierta en nosotros ese texto es fundamental para quedarnos o irnos. Pero a veces, aunque nos guste el tema, no somos capaces de permanecer en la lectura.

Esto se debe a múltiples factores. Aquí solo mencionaré algunos.

  1. Son textos mucho más extensos de lo que deberían ser.
  2. Los párrafos y oraciones son muy largos y difíciles de entender.
  3. No hay una idea principal definida; no queda claro de qué trata el texto.
  4. El vocabulario es escaso y monótono. No se escogen las palabras correctas.
  5. No se utilizan bien los signos de puntuación: faltan, sobran o están mal puestos. Se dificulta la comprensión. Si tienes problemas con esto, mi guía puede ayudarte.
  6. El texto está apiñado, no hay aire, títulos, negritas y otros recursos para que el ojo «pasee» con comodidad.
  7. No tiene buena estructura: en lugar de ir de la idea principal a las secundarias, salta de un concepto al otro; vuelve atrás y adelante sin orden ni coherencia.
  8. No tiene un buen final. A veces ni siquiera tiene un final. El lector queda descolocado.
  9. Contiene errores ortográficos, señal de que faltó revisión.
  10. El contenido es pobre o poco interesante.

Mi trabajo es ayudarte con por lo menos las nueve primeras. La última dependerá de tu conocimiento sobre lo que escribas.

Te recomiendo (si aún no lo has hecho) descargar mi ebook gratuito para que aprendas cómo solucionar muchos de estos problemas al redactar. 

Ahora que tienes claro cuáles son algunas de las razones que definen a un buen texto, es hora de explicarte cómo crearlo.

¿Cómo escribir un texto? Pasos previos

Por aquello de perder el miedo a la página en blanco, podrías ponerte a teclear en el instante en que te llegue una buena idea; así no la olvidarás y la dejarás plasmada tan fresca como vino al mundo. Además, puede ser el punto de partida de algo a lo que vuelvas luego, con más calma. 

Sin embargo, hay un par de pasos previos a la redacción que son tan importantes como las piernas para caminar. Digamos que sin eso, tu texto no funcionará.

Conoce a tu lector

Define bien el perfil de la persona que te leerá. Pon tu empatía en «modo on» para que intuyas qué necesita saber y cómo quiere recibir esa información

Es posible que tu audiencia sea numerosa y variada, pero siempre tendrá algo en común que represente a la mayoría; enfócate en eso e intenta satisfacer su necesidad al máximo.

Para definir ese perfil de lector te sugiero que lo escribas, que le des un nombre e, incluso, lo relaciones con una imagen de alguien real.

Cuanta más información tengas sobre tu lector, más fácil te resultará escribir y tu mensaje causará mayor efecto.

Determina si es hombre o mujer, qué edad promedio tiene, cuál es su nivel socioeconómico y de estudios, dónde y cómo vive, qué piensa o cuál es su comportamiento diario y, sobre todo, por qué le interesaría leer eso que vas a escribir.

Conoce y delimita tu objetivo

Lo ideal es que un texto tenga un solo objetivo y cuanto más específico sea, mejor. Esto evitará que hables demás, que termines confundiendo o desorientando a tu lector. O peor aún, que pierda el interés porque no entiende lo que lee.

Hazte siempre la siguiente pregunta: ¿Qué quieres que se lleve el lector como enseñanza, experiencia o recuerdo una vez que haya leído tu texto? La respuesta será la idea principal que deberás desarrollar en tu redacción.

Asegúrate de que esa idea cause una sola emoción en tu audiencia y que esa emoción dispare una acción, que hayas definido con anterioridad.

Antes de redactar: Organiza tus ideas

Sin olvidar que solo persigues UN OBJETIVO con tu texto, es hora de empezar a bajar las ideas a un papel (o a tu compu). 

¿Cuál es la idea principal? 

Sin duda que aquella que aborda de manera directa el tema de tu objetivo. Pero también hay ideas secundarias que complementan, apoyan o sostienen a la idea principal.

Hacer mapas mentales puede ayudarte a definir y catalogar todas las ideas: cuáles son las más importantes, cuáles debes solo nombrar sin profundizar o cuáles desechar para que te quedes con lo más sustancioso.

Las clásicas preguntas del periodismo también suele ser muy útil; aunque, dependiendo de lo que estés escribiendo, es probable que no todas tengan respuesta o no sean tan relevantes. 

Aun así, es un camino posible:

¿Qué es lo que vas a comunicar?

¿A quién se lo quieres hacer llegar?

¿Dónde se desarrollará la historia?

¿Cuándo pasa, pasó o pasará?

¿Cómo sucede?

¿Por qué es importante eso que escribes?

¡Manos a la obra! Llegó la hora de redactar

Si cumpliste con los pasos previos, puedo apostar que tu predisposición ante este momento será mucho más relajada y confiada. ¡Ya sabes qué quieres escribir y para quién! Tienes ideas principales y secundarias apuntadas, así que ya debes saber lo que deseas transmitir.

El consejo, entonces, es que no demores y te sientes a escribir sin parar. Como si no hubiera un mañana. Como si tu vida dependiera de ello.

No te preocupes pensando si es el mejor comienzo, si ese título que pusiste no te gusta o si estás usando los signos de puntuación de forma correcta. Ya habrá momento para ver todo eso en detalle más adelante.

Ahora, de lo que se trata es de ir dándole forma a tu redacción teniendo en cuenta cómo lo recibirá tu lector.

¿Lo va a entender?

¿Lo va a apreciar?

¿Le va a servir?

Tal vez esas preguntas no tengan una respuesta clara todavía. 

Lo importante en este punto es que hayas «vaciado» tu cabeza y tengas todo listo para comenzar a depurar, condimentar y reorganizar.

En este punto te daré algunas recomendaciones infalibles.

3 consejos para textos exitosos

1. Precisión en las palabras

  • Evita las ambigüedades o las ideas muy vagas.
  • Si conoces a tu lector, sabrás cómo habla: escríbele en su idioma, uno que entienda y con el que se conecte.
  • Destierra de tu vocabulario la palabra «cosa». Es 99% seguro que existe un término más preciso para sustituirla.
  • Evita ciertos términos como «pocos», «muchos», «la gran mayoría», «grande» o «pequeño» (¿con respecto a qué?). Palabras y cifras concretas son más efectivas. 
  • Expresiones como «pienso que», «creo», «tal vez», reflejan duda o debilidad; esto no es recomendable. Expresa tus opiniones con firmeza y, si puedes soportarlas con datos, estadísticas, bibliografía o citas, mucho mejor.

2. Destierra frases vacías y lugares comunes

Hay palabras que ya perdieron su valor de tanto usarlas. 

¿Cuántas veces has leído aquello de «tecnología de punta», «última generación» o «líderes en el mercado»?

Y así como esas, hay muchísimas otras: «no te lo puedes perder», «pasa al siguiente nivel», «profesionales altamente calificados»…

Busca la manera de expresar esas ideas con otras palabras, con TUS palabras, unas que realmente digan algo concreto y, sobre todo, que conecten con tu lector.

3. Utiliza analogías, metáforas y lenguaje sensorial

Asociar tus ideas con experiencias o recuerdos que son familiares para tu lector, siempre darán un resultado óptimo. Es explicar tu punto con sus palabras.

Además, emplear términos asociados con los sentidos pone en la mente del lector una sensación, y esto es mucho más poderoso que la palabra misma. 

Te pongo algunos ejemplos:

  • Tan rápido como un parpadeo (la aprobación de un crédito)
  • Más fácil que contar hasta tres (armar un mueble modular)
  • Suave como la piel de tu bebé (toallas, telas, almohadas)
  • Más ricas que las de la abuela (galletas, tortas)
  • La frescura del campo en tu hogar (desodorante ambiental)
  • Correrás, pero sentirás que vuelas (zapatillas deportivas)

¿Qué hacer después de redactar tu texto?

Hay dos grupos de personas. Tú me dirás en cuál te ubicas.

Están los que creen que el trabajo ya está listo cuando ponen el punto final. Y así, sin más lo envían, lo publican, lo imprimen.

En la otra vereda están los que dudan y pasan días, semanas o meses leyendo y releyendo, modificando eternamente el texto.

Existe un punto medio. Y es donde todos deberíamos estar. 

El lenguaje no es una ciencia exacta. Siempre se puede mejorar un escrito. Y precisamente por eso, corres el riesgo de quedarte allí la vida entera.

EL TEXTO PERFECTO NO EXISTE. 

Ponte un límite de revisiones y avanza, sabiendo que tu trabajo está lo mejor posible.

En cualquier caso, la recomendación es que dejes reposar tu texto, que te alejes de él un tiempo o, como suelo decir, lo pongas en el refrigerador.

Olvídate de él, ocúpate de otras cosas, cambia tu canal. Luego vuelve y activa estos simples pasos.

1. Léelo en voz alta

Te preguntarás, ¿para qué en voz alta? Solo hazlo. Te sorprenderás. 

Leyendo en voz alta le pones sonido a las palabras. Detectarás cacofonías, disonancias e ideas repetidas.

Podrás ver si pecas por defecto o por exceso de signos de puntuación, si te quedas sin aire al leer o, por el contrario, si tu texto parece un telegrama. 

¡Recuerda que los textos bailan! Si no me crees, te invito a leer este artículo en cuanto termines aquí.

2. Somételo a un «tercer ojo»

No. No me refiero a nada metafísico.

Suele pasar que nos involucramos tanto con el texto que no somos capaces de mirarlo con objetividad. Nuestros ojos ya han pasado tantas veces por esas líneas que no pueden detectar un error ortográfico o una omisión evidente.

Cederle el escrito a alguien con un ojo descontaminado te permite saber si tu lector lo podrá entender cuando lo lea por primera vez.

3. Usa herramientas digitales GRATUITAS para optimizarlo

Acá va el regalito de este artículo

Son 3 herramientas que tienes al alcance de un clic, que no te costarán ni un centavo y que aportarán muchísimas mejoras a tus textos (y tranquilidad para ti).

No me cansaré de recomendarlas porque son mis caballitos de batalla. Pestañas siempre abiertas en mi computadora. Ahí van:

Diccionario de la RAE

Cuando comencé a redactar, dependía de un libro de 3 kilos al lado de mi máquina de escribir para buscar el significado de ciertas palabras o saber cómo se escribían. Hoy, todo eso y más está en dle.rae.es, el diccionario en línea de la Real Academia Española. Siempre actualizado, siempre disponible ¡y siempre liviano!

Legible.es

Copia y pega tu texto en la ventana de legible.es y te dirá el índice de dificultad de lectura, el tiempo promedio de lectura y cuántos años de escolaridad se necesitan para entenderlo. También te dará:

  • Estadísticas del texto (cantidad de caracteres, letras, sílabas, palabras, frases, párrafos y más).
  • Palabras ordenadas según la frecuencia con la que aparecen en el texto (buenísimo para ver densidad de keywords para el SEO o detectar repeticiones no intencionales). 
  • Palabras raras o mal escritas, signos de puntuación más utilizados y muchísimos datos más. Una verdadera radiografía de tu texto.

Lorca Editor

No ha habido un solo borrador que haya pasado por Lorca que no me haya hecho modificar y mejorar algo.

Es parecido a Legible, aunque esta herramienta se centra más en la redacción, marcando posibles errores de repeticiones, redundancias, párrafos complicados, voces pasivas, etcétera. Si quieres tener seguridad total sobre la calidad de tu redacción, este sería tu paso final antes de publicar.

 

¿Todo listo para redactar tu texto?

Espero que este artículo te haya dado orden y lucidez para redactar tus textos con la seguridad de que serán entendidos por tu lector, útiles por su contenido y efectivos por su objetivo.

Sin embargo, si todavía te ataca la duda, siempre podrás contratar mi servicio de corrección de textos

¿Quieres conocer más recursos para escribir bien? Al final de este artículo encontrarás mi ebook gratuito «Fallas en la redacción: Diagnóstico y tratamiento» donde te doy otros consejos para ayudarte a tener textos de calidad.👇

Vamos. ¡Escribamos algo genial!

4 comentarios en «Paso a paso para redactar un [buen] texto»

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