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5 prácticas que mejorarán tus textos

máquina de escribir

En copywriting hablamos de «textos que venden», pero vayamos un paso más atrás: primero hay que lograr «textos que se lean y se entiendan», pues si no te leen o no captan lo que intentas explicar, vender será solo una expresión de deseo.

Para algunos escribir es muy fácil. Para otros puede ser una tarea titánica.

La realidad es que todos tenemos que escribir, más aún en estos días de tanta virtualidad. En este artículo te comparto 5 prácticas que deberías incorporar a tu rutina de escritura, para garantizar textos que lean y entiendan tus lectores. 

Espero que te sirvan.

El mundo de hoy nos está haciendo escribir más que nunca. Publicaciones de redes sociales, email marketing, anuncios, artículos para el blog… Y si creías que el video es el que manda, tengo que darte una mala noticia: todo lo que digas frente a una cámara, también debes escribirlo antes.

Una página o pantalla en blanco puede llegar a ser muy intimidante. Por eso siempre aconsejo a mis alumnos que comiencen a llenar ese vacío lo más rápido posible. Eso calma la ansiedad y ayuda a que vayan fluyendo las ideas.

Cómo empezar a escribir un texto

Cómo empezar a escribir un texto parece ser la gran pregunta de aquellos que le temen a la redacción.

La respuesta es más sencilla de lo que piensas: EMPIEZA CON CUALQUIER COSA. LO QUE SEA.

La razón por la que muchos se traban al comenzar una redacción es que quieren que salga un texto perfecto al primer intento. Y eso jamás sucede. Nadie, ni siquiera el escritor más experimentado, aspira a eso.

Si lo miras y lo entiendes así, escribir será una experiencia lúdica y divertida donde está permitido equivocarse y donde el resultado final jamás es perfecto.

Pero volvamos al temido monstruo de la página en blanco.

¿Cómo combatirlo?

A veces venimos con una idea más o menos esbozada y teclear las primeras letras no es un problema. Bien por eso.

Otras veces el congelamiento es total. Para esas ocasiones, mi recomendación es comenzar con algo como esto (llena los espacios según tu caso particular):

«Hoy tengo que escribir un texto sobre ________, pero no sé cómo empezar. Pensé que podía ser una buena idea investigar sobre _______ y después seguir con _______. El objetivo que persigo con este texto es __________, así que lo más importante y en lo que me debo enfocar es en ______. Mi lector necesita saber que ______, por lo que tengo que explicarlo de una manera fácil, tal vez comenzando por decirle que _______…»

Si te fijas, lo que estoy es vaciando mis pensamientos en la pantalla. Nada más.

Pero de esta forma van surgiendo las primeras ideas, vas plasmando la estructura que tendrá tu texto final e irán apareciendo pistas por donde encaminar esas ideas.

Este ejercicio es impresionante, porque vas llenando de negro el fondo blanco y te vas sintiendo en confianza. Suele pasar que, una vez que comienzas a escribir, las palabras fluyen cada vez con más facilidad. A la vuelta de unos minutos verás que has llenado muchas líneas, casi sin darte cuenta.

Lo que sigue entonces es releer, arreglar y editar.

Y es aquí donde vienen mis recomendaciones.

Cómo mejorar un texto

Un texto no se termina cuando pones el punto final.
Después sigue un trabajo tan o más importante que el propio acto de redactar, pues es el que garantizará que tus textos sean entendidos por tus lectores.

Y en este punto necesito recordarte algo: ellos tienen poco tiempo y corta paciencia. Así que tu misión es que lean y entiendan lo antes posible eso tan importante que tienes para decir.

La clave entonces está en que tu texto sea preciso, fácil y tan corto como se pueda.

Aquí te dejo las 5 prácticas que te ayudarán a lograrlo.

1. Enfríalo

Como suelo decir, llévalo al refrigerador. Suéltalo. Olvídate de él por un rato. Desconecta mirando una peli, cocinando, paseando al perro o llamando por teléfono a una amiga. Es crucial que tu cabeza se salga del tema que estabas escribiendo. Es la única manera de verlo con ojos frescos cuando vuelvas a él.

2. Pódalo

Es hora de meter la tijera. Parte y divide párrafos largos, trata de no repetir ideas, a menos que tu objetivo sea insistir en algo con premeditación.

Pero podar no solo equivale a recortar. También significa embellecer, dar forma.

Es momento entonces de verificar si las comas están bien ubicadas, si pusiste los signos de interrogación o exclamación al comienzo de la frase, si no abusaste de los puntos suspensivos o de alguna muletilla inconsciente.

Fíjate también si siempre mantuviste el mismo tiempo verbal (no comiences en pasado, luego vengas al presente y vuelvas al pasado, eso desorientará al lector), y que la persona que habla sea la misma (no comiences con «yo» y luego pases al «nosotros», por ejemplo).

Busca sinónimos y variedad de adjetivos para hacer tu texto más rico. Eso hará que la lectura sea entretenida y también demostrará tu nivel cultural. Ayúdate con algún diccionario.

3. Cántalo

Aunque corras el riesgo de que crean que enloqueciste, lee tu texto en voz alta y con energía. Haz las pausas que escribiste y no las que están en tu cabeza. Fíjate si necesitas aire para terminar una oración o si, por el contrario, tu escrito parece un telegrama lleno de pausas. Evita las cacofonías, es decir, palabras con sonidos similares escritas juntas. Ejemplo: el cacao cambia de color cuando crece.

Lee este artículo si quieres saber más sobre el ritmo en la escritura.

4. ¡Pásalo!

Haber escrito durante horas, leer y releer muchas veces, hace más difícil la tarea de editar. Cuesta ver los errores. Por eso es buena idea darle tu texto a un ojo descontaminado. Un adulto será capaz de marcarte alguna falta, pero si es un chico de diez a doce años, te podrá decir si entendió lo que escribiste.

Porque recuerda la clave: preciso y fácil. A menos que estés escribiendo un texto científico o muy técnico, lo ideal es que un chico de doce pueda entenderlo. Es el filtro que te garantizará que toda tu audiencia también captará tu idea sin complicaciones.

5. Pide ayuda profesional

Siempre es bueno tener una segunda opinión, y si es de un profesional, mejor.

Acá tienes dos opciones que dependerán de tu interés en que el texto quede impecable, y también del tiempo y del presupuesto del que dispongas.

La primera opción es que utilices aplicaciones online, como diccionarios y editores.

Fundeu.es te aclarará cualquier duda de léxico o gramática y lorcaeditor.com es mi última frontera antes de publicar.

Es verdad que Lorca marca, por ejemplo, palabras repetidas que están allí de forma intencional. Bah, es que en la época del poeta granadino no existía el SEO. 😂

Aun así, es de mucha utilidad para reescribir párrafos difíciles de entender, buscar sinónimos para sustituir, descubrir errores ortográficos y conocer el índice de legibilidad del texto. Es cuestión de tomar las correcciones que nos sirvan y desechar las que no.

La segunda opción es contratar a un corrector profesional que mire tu texto con ojo clínico.

La diferencia entre la primera y la segunda alternativa es la misma que llevar tu auto a un taller cualquiera o a un servicio autorizado de la marca. Los dos te lo van a arreglar, pero la garantía es diferente.

Es tu decisión.

Texto listo para publicar: una última recomendación

Hace horas estabas en pánico frente a una pantalla en blanco. Ahora tienes un texto listo y a punto de enviarse al éter para que sea leído por muchas personas.

Gran avance, ¿no?

Pero pulsar la tecla «SEND» es tal vez más intimidante que la pantalla en blanco.

Así que te doy un consejo final: ¡Mándalo y no lo pienses más!

Recuerda que la redacción no es una ciencia exacta.

Siempre, SIEMPRE tu texto podrá estar mejor. Por esa misma razón podrías pasar el resto de tu vida leyéndolo y editándolo.

En algún momento debes decir «ya no más», sentir confianza en lo que hiciste y enviarlo. Y ese momento es AHORA.

Si pones en práctica estos consejos y los incorporas como parte de tu rutina de redacción aumentarán muchísimo las probabilidades de que tus textos se lean y se entiendan.

Descarga mi ebook gratis con muchas más recomendaciones y herramientas para escribir mejor y déjame un comentario si te gustó este artículo. 😉

8 comentarios en «5 prácticas que mejorarán tus textos»

  1. Muchas gracias, Mile. Son 5 consejos muy poderosos.
    A mi me cabe la parte de la poda, porque suelo irme por las ramas fácilmente.
    También adquirí una heladera para enfriar los textos. Solo cuando están bien frappé puedo notar si me desvié del objetivo del mensaje o incorporé otro.
    En fin, 4 consejos adicionales podrían ser animarse, escribir, escribir y escribir.

    Responder
    • Podar cuesta porque sentimos que todo es importante. Bien por lo de la heladera y esos textos bien frappé jajaja. El secreto está en animarse. Gracias por comentar, Marcelo.

      Responder
  2. ¡Hola Milena! Muy buenos tips.

    Definitivamente me hace falta llevar mis textos al refrigerador, ya que a veces pierdo tiempo girando sobre las mismas ideas para finalmente dejar el escrito como está.

    Por otra parte desconocía las aplicaciones online que mencionas, así que gracias.

    Responder
    • ¡Hola, Marcela! Definitivamente dejar reposar te hacer ver tu texto con ojos nuevos. Si descargas el ebook encontrarás otras aplicaciones muy útiles para este fin. Espero que te sirvan. Muchas gracias por comentar.

      Responder

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